El 80% de tus problemas los puedes resolver con soluciones educativas guiadas por la investigación y la experiencia.

El resto de problemas no dependen de ti o no tienen solución, dejando de ser problemas.

Estos porcentajes son inventados. Sigue leyendo si quieres hacer algo con el 80% de tus problemas pero ten claro esto:

En eduHacking no vendo métodos milagrosos ni sigo modas. No busco dar recetas. No van a funcionar. No van a mejorar tu manera de pensar.

Es casi un insulto a tu inteligencia.

Si buscas eso, cierra pestaña y a otra cosa. Hazme caso que tu tiempo en este mundo es muy limitado.

Soy José Luis Serrano, Profesor Titular en la Universidad de Murcia y un fallo del sistema educativo, o como me gusta decir, un rarito.

Soy un superviviente del sistema educativo y esto forma parte del corazón de eduHacking. Sigue leyendo y te explico.

eduHacking es un espacio único que refleja mi necesidad de aprender para ser algo más libre.

Mi propósito es ayudar a las personas a que disfruten del aprendizaje y no lo utilicen exclusivamente para superar asignaturas o una oposición.

Da igual si eres docente o no, si eres un profesional de la educación o no, porque lo que aquí puedes aprender te servirá para muchos ámbitos profesionales y personales.

Lo que persigo es tratar de ser útil, compartir lo que aprendo, mostrar el valor del superpoder de aprender y que este sea enseñado a otras personas, que pueden ser tus clientes, estudiantes o seres queridos.

Antes de entrar en más detalles, te cuento mi historia.

4 momentos

Hasta mi llegada a la universidad, mi rendimiento académico fue pésimo. El sistema educativo y yo tuvimos nuestras diferencias.

Los docentes que tuve lo hicieron lo mejor que pudieron, estoy convencido. Pero muy pocos me ayudaron a pensar y a comprender por qué tenía que aprender ciertas cosas.

Sigo detestando la respuesta de “para cultura general”.

De niño pensaba que no se me daba bien aprender. He coleccionado suspensos desde 3º de EGB. Siempre digo que tengo el récord de exámenes realizados sin haber repetido curso. Solamente reaccionaba en las recuperaciones de junio y septiembre con la única motivación de no repetir curso.

Doctor en tecnología educativa (2013), máster en psicología educativa (2012), licenciado en pedagogía (2010) y educador infantil (2003) son mis principales titulaciones.

Profesor de universidad desde 2012 y profesor titular desde 2021.

Tengo un currículum de más de 40 páginas. Que no es garantía de nada, pero no está mal para alguien que coleccionó suspensos hasta Bachillerato, ¿verdad?

Mi caso es rarito…

Por suerte hubo al menos cuatro momentos que permitieron que la idea de que no se me daba bien aprender no calase en mí. Los dos primeros más agradables. El tercero escoció. El cuarto lo terminó de cambiar todo.

En el primero está implicada mi madre. Cuando tenía 3 años me quedaba llorando en la puerta del colegio cuando mi hermano mayor se quedaba. Un día, Sor Josefina le dijo a mi madre: “yo no lo veré, pero este niño será profesor”.

Mi madre que es más lista que yo, me recordó esta escena año tras año.

Vamos con el segundo momento.

En una clase de tutoría en 6º curso de EGB, tuvimos una sesión sobre temas de filosofía en la que se nos permitió PENSAR en vez de reproducir cosas que no sabía para qué servían.

Mi maestro Benjamín se acercó a mi amigo Alex y a mí por el pasillo y nos regaló las siguientes palabras mágicas: “es increíble la capacidad de pensar que tenéis algunos con esta edad”.

Empecé a entender que sí valía. Que sí me interesaba aprender. Y que lo único que tenía que hacer era sobrevivir y no amoldarme en exceso a un sistema antinatural. Quería seguir pensando a mi manera.

El tercer momento fue desagradable pero realmente efectivo.

Tendría unos 13-14 años con un pavo propio de la edad. En los entrenamientos de fútbol me lo pasaba bien con los compañeros gastando bromas continuas.

Durante una charla de mi entrenador, Andrés el Marranero, yo estaba sin escuchar y con mis bromas.

Andrés paró la charla y me dijo con un tono efectivo: “no te lo tomas en serio, así no conseguirás nada en la vida”.

Desde entonces nadie me ha tenido que repetir esto.

Confianza + trabajo serio constante + importancia de escuchar. Todo eso es lo que gané con estos tres momentos. Pero falta otro más.

El cuarto momento comenzó probablemente en el instante capturado en la siguiente imagen.

Primero, observa las caras de mis compañeros y compañeras y después la de Antonio Fumero, el ponente invitado que tuvimos en una asignatura.

Estábamos en quinto año de Pedagogía, y uno ya se siente mayor y piensa que lo sabe todo. Partimos de ahí.

Durante la charla, me fui poniendo nervioso porque el contenido era muy básico; se plantearon debates que realmente parecían de conversación de bar.

Tras cinco años de estudios, uno quiere seguir alimentando de verdad su pensamiento. Antonio comunicó de maravilla, pero esto precisamente me puso algo más inquieto. Era como un regalo con un excelente envoltorio pero superficial en el contenido.

Pues bien, en el turno de preguntas, levanté la mano y se lo dije tal cual. Ahora vuelve a mirar las caras en la foto…

Tras intervenir, no quise mirar a mis profesoras. Era su invitado y yo había estropeado la charla al final. Sin embargo, mis compañeras me dijeron que las mirase. Me esperaba lo peor…

Para mi sorpresa estaban sonrientes y con gestos, me felicitaron.

Unos días después, en el pasillo, una de esas profesoras me propuso colaborar con ella y su grupo de investigación.

Mª Paz Prendes y el grupo de investigación de tecnología educativa de la Universidad de Murcia me cambiaron la vida, forman parte del comienzo de eduHacking y mucho más.

Por cierto, la charla y mi intervención están grabadas y en abierto. Si tienes curiosidad, escríbeme y te la paso.

Pilares de eduHacking

eduHacking nació de mi deseo de fusionar mis intereses y habilidades con lo que considero relevante para el mundo.

Quiero responder a la pregunta que muchas personas se hacen cuando les cae información: “¿y esto, a mí, para qué me sirve?

La idea es muy simple.

Yo disfruto aprendiendo sobre temas que nos hacen ser más libres, entendernos mejor y comprender el funcionamiento del mundo.

Me gusta ir a las fuentes originales del conocimiento: los artículos científicos.

Saco las ideas principales y las convierto en recursos digeribles para que los puedas utilizar y adaptar en tu contexto. Dicho de otro modo: creo puentes entre lo que dice la investigación y lo que pasa en la vida real.

Tres (+uno) son los pilares de eduHacking:

Podcast. Mi ojito derecho. Mi forma más directa de entrar en mentes brillantes y mejorar mis habilidades de conversación y comunicación oral.

Cada dos semanas tienes un episodio con el que podrás aprender en cualquier lugar y al ritmo que te apetezca.

Blog. Mi hijo mayor. Me viene acompañando desde 2009 cuando lo inicié como estudiante universitario.

Ha evolucionado mucho hasta convertirse en un espacio en el que muestro con palabras las conexiones entre lo que dice la investigación y qué utilidad puede tener para resolver problemas.

Dicen que los blog no están de moda y que nadie los lee. Lo primero me da igual (como buen introvertido que soy) y lo segundo no me lo creo. 

Boletín semanal eduHacking a las 10:20. Se trata de una reciente evolución de la anterior Newsletter mensual. Suscríbete si te apetece, es gratis.

Canal de Telegram. No lo considero un pilar realmente. Es un espacio de comunicación con mi audiencia en el que comparto las novedades y otros recursos de interés.

Te he contado mi historia y los pilares de eduHacking, pero me falta decirte sobre qué temas aprenderás. Algo que realmente me cuesta reflejar, lo confieso. Pero te dejo con mi mejor intento.

Parto de la idea de que mantener la curiosidad por aprender es esencial para el bienestar, la innovación y la creatividad.

Encontrarás contenido riguroso sobre pedagogía, psicología, tecnología e innovación.

Todo ello está diseñado con un enfoque práctico y basado en la investigación para proporcionarte los principios y las estrategias más valiosas y útiles. Contado de la manera más directa y clara posible.

¿Y que gano con todo esto?

De manera directa:

Satisfacer mis necesidad de motivo de logro y reconocimiento social sin esperar validación de los demás.

Poner orden en mis ideas y pensar cada día un poco mejor.

Seguir entrenando mis habilidades para leer, escribir, aprender y comunicar.

Tener acceso directo a personas más inteligentes que yo.

Pasar más tiempo estudiando temas que me interesan con las personas que me apetece.

De manera indirecta:

Aumentar la posibilidad de lograr más financiación para proyectos y contratos de investigación.

Participar en formaciones y eventos de prestigio con personas que no conocería de otra manera.

Ganar algo más de dinero. Al igual que a ti, también me gusta ganar dinero. Como funcionario, estoy más acomodado de lo que podría haber pensando cuando en 2011 tuve que pedir un préstamo para hacer un máster.

Ahora tengo esa tranquilidad pero ganar más me da la posibilidad de crear cosas y vivir nuevas experiencias. Recuerda que soy un raro adaptado al sistema 😉

¡Ahora! Mañana lo mismo es tarde

Vivimos en una era donde los peligros “ocultos” afectan nuestro comportamiento: desde el ruido informacional hasta los vendedores de productos milagrosos que carecen de personalización.

Estamos rodeados de información superficial y distracciones constantes, tanto internas como externas, que dificultan nuestra capacidad para encontrar quietud y autoconocimiento.

La falta de habilidades de pensamiento crítico facilita que lo simple y lo brillantemente comunicado triunfe, dejando espacio para la manipulación.

Esta prospera en la comodidad y la falta de deseo o habilidad para aprender de manera continua.

Los algoritmos informáticos nos conocen mejor que nuestras madres. Toman las decisiones por nosotros y si se les escapa algo, algunos políticos y algunos medios de comunicación rematan la faena.

En eduHacking los temas son importantes pero detrás siempre está mi obsesión de ayudarte a desarrollar esas habilidades críticas que te permitan amoldarte lo justo al sistema respetando tu rareza.

En realidad, todas las personas tenemos algo de raras.

Pedro Valenzuela (el Koeman) o Bengi, son amigos que me ayudaron con su ejemplo. Ahora, espero ayudarte en el precioso camino que sigo recorriendo para pensar mejor y aprender a aprender.

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