La realidad del pensamiento computacional en la educación

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Ciertos retos y errores se repiten una y otra vez cuando tratamos de usar tecnología para enseñar y aprender. La integración educativa del Pensamiento Computacional puede ser -a la vez- un reto y un error. Las carencias formativas del profesorado generan dudas, ruido y demanda de recetas prefabricadas para saber qué hacer. Veamos en este artículo lo que sabemos y lo que no sabemos sobre el asunto.

Una historia ficticia o real

Javier es maestro de primaria y coordinador TIC en un centro de infantil y primaria. Es curioso, suele estar atento a todas las novedades en investigación e innovación educativa, le gusta aprender en red y de manera ubicua. Alberto es profesor de tecnología educativa en una Facultad de Educación. Son amigos desde la infancia y comparten lecturas e inquietudes profesionales.

Javier está preocupado. Lleva tiempo escuchando cosas sobre el pensamiento computacional (PC) pero tiene muchas dudas. Ahora ya sabe que se encuentra incluido en el currículo educativo de infantil, primaria y secundaria. Siente que le “ha pillado el toro” con este asunto.

Alberto, lleva unos años investigando sobre el asunto, experimentando con sus estudiantes, aprendiendo de las prácticas educativas que se realizan en otras universidades y de lo que se hace en los colegios. Ha profundizado sobre el tema gracias a la lectura, la experimentación y, sobre todo, a la creación de puentes entre colegios y facultades.

En plenas vacaciones de Navidad, Javier se toma un café con Alberto y le traslada su preocupación. Este se sorprende porque conoce muy bien el trabajo que desarrolla su amigo, sus conocimientos sobre robótica y programación y su experiencia con la formación a otros colegas en temas variados de la tecnología educativa.
Intercambiando conocimientos

Alberto ve en su amigo un problema muy extendido entre el profesorado en relación con el PC: no se tiene muy claro qué es y cómo se puede integrar.

Javier, como coordinador TIC, está comprometido con la formación del profesorado por lo que también pregunta a Alberto cómo es la formación inicial del profesorado desde las Facultades de Educación.

Además de la amistad que les une, ambos respetan sus roles y entienden que son profesionales de la educación que actúan desde diferentes contextos, pero con propósitos similares. No entran en debates polarizados ni buscan culpables a las carencias formativas.

Tratan de debatir desde el rigor y el pensamiento crítico. Entienden que la educación es compleja y la escasa utilidad de las recetas prefabricadas. Juntos, pasan una agradable tarde de Navidad intercambiando conocimientos.

Veamos a qué conclusiones llegan.

¿Cómo integrar el pensamiento computacional en educación?

El debate no está cerrado, pero ya hay cierto consenso sobre la definición del PC (Román-González, 2022). Se podría entender como “el conjunto de procesos mentales que ayudan a buscar soluciones automatizadas (con o sin tecnología) a determinados problemas” (Serrano, 2022, p.22).

Podemos situar el resurgir del PC gracias a los trabajos publicados por Wing (2006, 2011) y al apoyo de empresas tecnológicas y el Gobierno de los Estados Unidos. Es obvio el interés económico que hay detrás de la integración curricular del PC.

Probablemente sea el principal motivo de su inclusión en las políticas educativas internacionales. Hsu et al. (2019) analizan con profundidad los argumentos proporcionados por los distintos países:

– Preparación de los ciudadanos para la economía futura en la que la alfabetización digital será un requisito previo para el trabajo.

– Fomentar habilidades de resolución de problemas y razonamiento lógico.

– Permitir que los estudiantes se conviertan en productores de tecnología y no solo en usuarios.

– Permitir la participación en la sociedad moderna.

– Aumentar la motivación de los estudiantes, especialmente el interés en asignaturas STEM.

– Fomentar la creatividad y las habilidades colaboración.

¿Y qué dice la investigación educativa al respecto? Pues como suele ser habitual, camina más despacio que las políticas educativas y los avances tecnológicos. Eso sí, despacio, pero cierta mejor letra.

Hasta el momento encontramos resultados que nos indican que el PC es útil para mejorar las habilidades de resolución de problemas y el trabajo en equipo. No se descartan el resto de los argumentos compartidos anteriormente, pero por ahora no disponemos de resultados que los respalden. Mejor ser prudente que vender falsas promesas.

¿Cómo incluir el PC en el currículo?

Tras el análisis realizado, los citados autores señalan que existen cuatro posibilidades en la reforma del currículo para incluir el PC:

– Creando una nueva asignatura (Inglaterra y Noruega).

– Incorporando las habilidades del PC en asignaturas STEM (Japón).

– Incorporando las habilidades del PC de manera transversal (Finlandia).

– Combinación de las opciones anteriores.

Otra de las posibilidades que querría añadir en este punto tiene que ver con el aprendizaje informal, independiente de las asignaturas incluidas en el currículo escolar. Voogt et al. (2015) recopilan algunos trabajos en los que se pone de manifiesto que los estudiantes disponen de numerosas estrategias para desarrollar el PC fuera de la escuela: aprendizaje entre iguales, aprender con las familias y en casa, en museos o bibliotecas, navegando por la web o estando integrado en actividades de ocio y hobbies. Buen momento para recordar que el aprendizaje no es exclusivo de la escuela o las facultades.

En Serrano et al. (2021) realizamos una primera mirada hacia el PC en el currículo educativo de infantil y primaria en España. Valoramos la adecuación de su contenido según los resultados disponibles desde la investigación educativa y señalamos una serie de clásicos retos que vuelven a salir cada vez que se realiza una reforma educativa curricular:

No tener en cuenta los siguientes retos provocará que los problemas de la realidad limiten las propuestas, que pedagógicamente son interesantes sobre el papel.

Los retos fundamentales son: se requieren recursos; conocer la tecnología no implica saber utilizarla a nivel didáctico; implica un reto no solo a nivel de las aulas, también como centro; y carencias en la formación del profesorado.

¿Está preparado el profesorado?

En general, no. Ni ha habido tiempo ni ahora tienen tiempo.

En la encuesta lanzada por el INTEF durante el curso 2017/2018 se evidenciaron las carencias en la oferta formativa en este tema. La inmensa mayoría de los 351 docentes hizo uso de la autoformación como principal vía de aprendizaje. Un tercio recibió formación de las Consejerías de Educación de las Comunidades Autónomas o del Ministerio de Educación. Solamente un cuarto de los encuestados recibió algún tipo de formación en sus estudios de Grado.

Los resultados anteriores nos indican -entre otras cosas- que existe un importante desajuste entre lo que se promueve en las políticas educativas sobre el PC y la formación que los docentes han recibido.

Dicho de otro modo, se está pidiendo algo para lo que los docentes no están preparados. También indican que muy probablemente muchos están tratando de integrar el PC en sus aulas sin contar con la formación necesaria. Entonces, ¿cómo formar al profesorado?

Modelo 5PC. Formación del profesorado en pensamiento computacional

En Serrano y Ortuño (2021) publicamos por primera vez el Modelo 5PC, aunque es descrito con mayor profundidad en el libro Pensamiento computacional en educación: kit de conocimientos para antes de comprar y programar un robot que he publicado a finales del año 2022.

El Modelo 5PC es una representación teórica con aplicación práctica que supone una simbiosis entre lo que dice la investigación y la experiencia práctica que he acumulado como formador. Muestra las estrategias metodológicas (o pasos) más aceptadas.

Esta propuesta es útil para clarificar con mayor precisión qué es el PC, su relación con el proceso de resolución de problemas y las prácticas más utilizadas para su desarrollo. El Modelo 5PC se representa con cinco pasos secuenciales. Seguirlos aumentará la probabilidad de éxito en el desarrollo del PC en el profesorado, primero, y después en sus estudiantes.

Javier y Alberto tienen que despedirse, se ha hecho tarde. Se han aproximado a la realidad del pensamiento computacional en educación, pero quedan temas sin resolver y nuevas preguntas que, por suerte, seguirán tratando gracias al puente de colaboración que han construido.

Posiblemente la mejor estrategia para seguir avanzando con este y otros asuntos educativos.

 

Este artículo es una republicación del artículo que publiqué el 28 de diciembre de 2022 en Espacios de Educación Superior.

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