Cómo realizar el marco teórico de una investigación

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Asomarnos a una nueva realidad y ampliar la frontera de conocimiento sobre un tema debería ser la finalidad de cualquier investigación. Para esto primero debemos conocer lo que otros han investigado sobre el tema, las conclusiones a las que han llegado, los problemas que han encontrado y las sugerencias que los investigadores nos dan. Estos aspectos serán los que influyan y sustenten el diseño de un nuevo estudio, dando lugar al llamado marco teórico. Este debe ser realizado desde una profunda curiosidad metódica.

En este bloque es donde los estudiantes noveles (y expertos también) suelen cometer errores iniciales importantes que marcarán el resto de la investigación. Por ejemplo, un estudio que ha diseñado y validado un instrumento de evaluación pero que en el marco teórico no ha sido capaz de analizar correctamente los distintos instrumentos que existían previamente. Siguiente con el ejemplo, no es la primera vez que vemos nuevos instrumentos sin tener en cuenta los que ya existían.

Si en la primera parte de este artículo escribí sobre la importancia del tutor, de crear un buen sistema de trabajo basado en hábitos eficientes y de equilibrar los recursos disponibles y el posterior diseño de la investigación, en esta segunda parte me ocupo en dar algunos recursos y orientaciones fundamentales para realizar el marco teórico de una investigación, uno de los grandes pasos iniciales en un TFM (y  en cualquier tipo de investigación). Concretamamente voy a compartir recursos y estrategias útiles en la práctica.

Captura la información

En un estudio (enlace) anterior sobre el proceso de selección y búsqueda de información realizado con estudiantes universitarios obtuvimos las siguientes conclusiones:

– Los estudiantes confían en su proceso de búsqueda de información. Es decir, piensan que tienen las competencias necesarias para seleccionar la información o puede también que las ignoren. Según los resultados obtenidos, sabemos que no las tienen.

– No planifican sus búsquedas.

– No hacen uso de criterios de calidad que permitan evaluar la información que encuentran.

Partimos de que el investigador novel suele presentar carencias -que desconoce incluso- a la hora de capturar información contrastada. ¿Cómo hacerlo? En primer lugar debemos planificar el proceso de búsqueda de información. Además de tener bien identificado el tema de búsqueda y lo que necesito buscar, es necesario saber el conocimiento previo y los recursos disponibles. Como se suele decir, no planificar supone planificar un fracaso.

Después, ya podemos iniciar la búsqueda, principalmente de artículos científicos pero sin cerrar la puerta a libros, capítulos de libro, comunicaciones a congresos e incluso a la denominada literatura gris (vídeos, artículos de blog, diapositivas, etc).

Aquí algunos sitios interesantes para buscar la información: Scopus (enlace); Web Of Science (enlace); Dialnet (enlace); Google Scholar (enlace). Dependiendo del tema o la cantidad y calidad de estudios publicados, será necesario o no hacer uso de todas estas opciones. Las dos primeras opciones filtrarán supuestamente mejor los trabajos. En algunas ocasiones también es interesante curiosear en las tesis doctorales (enlace). Algunas estrategias para la búsqueda y la selección de contenido relevante:

– Utiliza un gestor bibliográfico desde el principio. Yo utilizo Zotero.

– Domina bien los llamados operadores boleanos y utiliza términos de búsqueda (palabras clave) que sean eficientes.

– Dada la habitual información inabarcable, busca sobre todo las publicaciones de los 3-5 últimos años. Siempre hay tiempo de ir hacia atrás, cosa que recomiendo hacer también.

– Localiza los estudios clave, los más citados, por ejemplo.

– Identifica los autores que más publican sobre el tema o son más citados. Visita sus web, redes sociales, etc.

– “Tira del hilo”. Significa que cuando leas un estudio interesante revisa las referencias que utilizan los autores y acude a la fuente original.

Cuela la información

No confíes plenamente en los estudios publicados en revistas de alto impacto. Por desgracia, también solemos encontrar investigaciones de baja calidad en este tipo de revistas. La habilidad para saber si una investigación es de calidad o no es uno de los aprendizajes más interesantes como investigadores. A veces no es fácil y más cuando nos estamos iniciando en la investigación. En un artículo anterior (leer) dejé algunas ideas.

También debo recordar que la indexación de una revista no lo dice absolutamente todo (leer artículo). Cuidado con descartar artículos publicados en revistas de supuesto bajo impacto porque podemos estar descartando estudios punteros o claves para nuestros objetivos. Por eso no podemos cerrar la búsqueda a Scopus o WOS, por ejemplo.

Mantengo una lucha constante con todo tipo de notificaciones por su alto poder distractor. Sin embargo, mis notificaciones favoritas son las enviadas por estos sistemas cuando me alertan de que se han publicado estudios relacionados con mis intereses. Personalmente utilizo las llamadas alertas en Scopus y en WOS. Además, tengo activadas en varias revistas cuando presentan novedades. Bien configuradas ahorran tiempo y nos mantienen al día de las novedades. En ocasiones es más interesante que nos llegue la información que tener que buscarla.

Mastica el contenido

Una vez que hemos seleccionado nuestras lecturas viene el complicado momento de leerlas. En este momento te puede resultar de interés las estrategias que presenté en un artículo sobre cómo leer un artículo científico y para qué (leer). En este paso tendríamos que darle al interruptor del pensamiento crítico, tal como diría el filósofo José Carlos Ruiz en su libro “El Arte de Pensar“. Por ejemplo, tenemos que curiosear sobre los autores, su institución de origen, la propia revista, si el estudio está financiado y por quién, etc. Si ves que realizan afirmaciones contundentes, sospecha. Con la experiencia este tipo de cosas se puede ver en menos de 5 minutos. Al principio es cierto que es complicado, es cuestión de práctica concienzuda.

La lectura de los estudios debe ser activa. Es decir, cuando leemos estamos pensando, estamos contrastando con lo que ya sabemos, nos hacemos nuevas preguntas y, por supuesto, tomamos notas. Subrayar, hacer un mapa mental relacionando ideas, un dibujo, etc., lo que sea que nos sea útil para organizar el contenido clave y así facilitar su posterior recuperación. En mis caso, utilizo los mapas mentales y las anotaciones con subrayados como principales estrategias. A veces, también me gusta publicar algún artículo de blog (ejemplo) o publicar algunos tweets con las cosas que voy aprendiendo de estas lecturas. Compartir es de las mejores maneras de afianzar nuevo conocimiento.

Crea conocimiento en el marco teórico

Me gusta pensar que en el marco teórico hablan los autores, en los resultados los datos y en las conclusiones el investigador interpretando y constrastando los datos con lo que ya se sabía del tema. Sin embargo, en el marco teórico también podemos hacer una ligera pero importante interpretación de la información clave recogida. Bueno, podríamos llamarlo más bien una especie de conclusión.

Una estrategia que a mí me gusta es incluir al final del marco teórico una síntesis de los conceptos clave de la investigación y, sobre todo, las conclusiones de los estudios previos. De manera inmediata esto debe conectar con las preguntas sin resolver sobre el tema, de las que seleccionaremos algunas (o todas), dando lugar a nuestras preguntas y los objetivos de la investigación. Esta estrategia dará mucha coherencia interna al estudio (al menos en su versión escrita).

En conclusión, realizar el marco teórico te permitirá saber donde está la frontera del conocimiento de un tema. Planifica adecuadamente tu proceso de búsqueda de información. Aplica estrategias eficientes para leer los estudios seleccionados. Permite que los autores hablen pero no olvides que sus conclusiones son el origen de tu estudio, las preguntas sin resolver te dan pistas. Y sobre todo, dale al interruptor del pensamiento crítico para filtrar la información que encuentras, habilidad necesaria no solamente para investigadores sino también para cualquier persona dado el exceso de información actual y su escasa calidad constrastada.

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